Silencio, se escribe

por In/ficción

 

La vacante de lector



Como se habrá notado, este blog permanece silencioso. Y parece que así va a seguir durante un tiempo. La razón es sencilla: intento escribir…

Sólo dos citas esta vez, como escueto prólogo a este silencio:

“(…) cuanto más usamos la Red, más entrenamos nuestro cerebro a estar distraído -a procesar información muy rápida y eficientemente pero sin atención sostenida. Esto permite explicar por qué muchos de nosotros encontramos realmente arduo concentrarnos incluso cuando estamos lejos de nuestros ordenadores. Nuestros cerebros se convierten en adeptos del olvido, ineptos para el recuerdo. Nuestra dependencia creciente de la información almacenada en la Red sería de hecho el producto de un círculo de auto-perpetuación y auto-amplificación. Como nuestro uso de la Red nos dificulta la captación de información en nuestra memoria biológica, estamos obligados a confiar cada vez más en la capacidad y la facilidad para la búsqueda de la memoria artificial de la Red, lo cual nos convierte en pensadores más superficiales” (Carr, p. 194).

“(…) cortejados durante varias horas al día solamente para que prestemos atención, vemos esa atención como nuestro artículo más importante, nuestro capital social, y nos resistimos a malgastarlo. En el mismo sentido, fíjense que, en 1990, la inexpresividad, el letarfo y el cinismo como rasgos de conducta son formas claras de transmitir la actitud televisiva de trascendencia del grupo: la inexpresividad y el letargo trascienden el sentimentalismo, y el cinismo anuncia que uno ya se sabe la canción y que la última vez que se comportó de forma ingenua era cuando tenía cuatro años.” (Foster Wallace, p. 82)

Hasta pronto,

 

Jorge Martínez Lucena

 

Bibliografía

Nicholas Carr, The Shallows. What the internet is doing to our brains, W. W. Norton & Company, New York, 2010.

David Foster Wallace, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, Mondadori, Barcelona, 2008.

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