In/ficción

Crítica cultural sobre infecciones por literatura, cine, filosofía, ensayo, …

Mes: diciembre, 2011

Feliz Navidad a todos los auto-inmunes (también a Borjamari-Jordi)

Extraña familiaridad, la de la Natividad

Con la Navidad, en el mundo cristiano, siempre se ha conmemorado y designado un suceso histórico impensable: lo imposible irrumpiendo en el mundo de lo posible, aunque manteniendo su posibilidad/imposibilidad  intacta. Los más crédulos/creyentes, incluso sostienen que esta eventualidad sigue acaeciendo en toda su pertinencia. Los belenes, los pastorets, los Papanoeles, Cagatiós, Reyes Magos, la italiana Befana, y las variopintas liturgias laicas y religiosas intentan representar esto de modo sencillo y tradicional. Pero el único modo humano de ser fiel a la tradición es desafiar su actualidad. No hay nada interesante en la tradición sino su capacidad de anunciar y abrazar lo nuevo. Leer el resto de esta entrada »

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El yo zapeado en Nocilla Dream

El yo de otra en pleno zapeo

Estos días, leyendo libros, me ha venido a la mente, como uno de esos anuncios que se repiten una y otra vez, algo que dijo Umbral mucho tiempo antes de morir: “Quiero alguien que me haga de puerta para pasar a lo imprevisible. Sólo vale la pena hablar de lo que no se entiende, escribir de lo que está más allá de la escritura” (Umbral, 1996, p. 152). Y cuando unas frasecitas de esta laya se le meten a uno en la cabeza le retumban las sienes. Es como si se te empezase a escapar el magma mental por las orejas y no pudieses sostener esa tranquilidad homogénea de la cotidianeidad. Una especie de lento pero incansable e incandescente goteo  le cae a uno en la clavícula. Nada de corazón: la humana herida que no cicatriza esta vez se manifiesta en la hipersensible región del hombro. Allí me pongo unas cataplasmas y me dedico a escribir para bajar la hinchazón.

En cierto modo, Nocilla Dream (2006) (que va por la 7ª edición y cuya segunda y tercera parte, Nocilla experience (2008) y Nocilla Lab (2009), han sido ya editadas por Alfaguara) encajaría dentro de las antes citadas frases malditas de La belleza convulsa (1985). Leer el resto de esta entrada »